Prostituta definicion agresion a prostitutas

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Me he encontrado señores muy respetuosos que en el momento en que descubren que soy puta, cambian radicalmente su actitud y me convierten en una especie de presa accesible. Como si ser prostituta significara que quiero follar en todo momento con cualquiera. Ni dentro ni fuera de nuestro trabajo. A veces leo horrorizada que se habla de nosotras como cuerpos en venta, dando a entender que nuestro servicio es el acceso total y sin limitaciones a todo nuestro cuerpo.

Pero pagar no da derecho a nadie a hacer lo que quiera con nosotras. Esto se entiende en cualquier trabajo, excepto cuando involucra sexo. Con mi antigua médica de cabecera, al decir abiertamente que soy prostituta, empezó a preguntarme angustiada si tenía hijos y cuando le dije que no, me preguntó: Otro médico decidió poner en mi historial que tenía relaciones sexuales de riesgo cuando fui a urgencias a quitarme un condón que se me había quedado dentro de la vagina en una relación con un cliente.

Alquilar pisos también supone problemas. Ser puta una vez te convierte en una puta para siempre. Gravitamos todas entre mantener una doble vida o exponernos a ser discriminadas, simplemente porque cobramos por atención sexual y afectiva. Cada vez que una compañera decide, con todos los riesgos que supone, salir en medios para hablar en primera persona de nuestro trabajo, se vuelve un target para el acoso en Internet.

Pero luego veo que en la actualidad la mayoría de noticias sobre prostitución son ilustradas con fotos de piernas con minifalda y tacones. Mujeres que no tienen cara, ni nombre, ni voz. Siempre hay alguien ajeno a la industria que cuenta nuestras historias desde sus prejuicios.

Tener que desentendernos constantemente de la etiqueta de víctima dificulta que podamos hablar de los problemas reales que nos encontramos las trabajadoras sexuales. A menudo me dicen que no debería hablar por ser cis, española, blanca y trabajar en hoteles, pero creo que no se enteran que las trans, inmigrantes que trabajan en la calle reclaman los mismos derechos.

Al final, usar siempre la trata como recurso para silenciarnos, no solo nos perjudica a nosotras, tampoco ayuda en nada a las verdaderas víctimas de trata. Y eso es solo una pequeña pizca de hasta dónde llega el estigma.

Cuarenta años después, compañeras en todo el mundo siguen organizadas para luchar en contra de leyes que fomentan el acoso policial , que nos marginan, nos multan o incluso nos meten presas. Es curioso que quienes consideran la prostitución como violencia hacia las mujeres, vean efectivo aplicar violencia sobre nosotras para abolir el trabajo sexual. Aplicar normativas que violan derechos humanos no mejora en absolutamente nada la situación de las mujeres pobres.

En el momento en el que nos empoderamos como trabajadoras y tenemos capacidad de negociar, sin miedo a ser agredidas o criminalizadas, los hombres pierden poder para hacernos daño. Nadie vive mejor sin derechos. Esto supone el inicio del movimiento moderno por los derechos de las trabajadoras sexuales. Hablar de trabajo nos muestra como sujetos activos y en control de nuestra vida , y al mismo tiempo busca entender la actividad con la misma complejidad con la que se analiza cualquier otro trabajo.

Tenemos que disfrutar de nuestro trabajo en todo momento y hacerlo por placer, pero a nadie le importa si disfrutas doblando ropa o depilando axilas.

No conozco a nadie en ninguna industria que trabaje con condiciones laborales perfectas, sin embargo las putas no podemos quejarnos de lo que no funciona en nuestro trabajo. El primer comentario en Facebook a ese texto era: Las prostitutas se han hecho presentes para hablar de su realidad y han devuelto una visión compleja de ésta, llena de matices y en ocasiones contradictoria, sobre las diferentes condiciones y circunstancias en las que ejercen su trabajo, sus vivencias y exigencias.

Sus planteamientos, como su realidad, no son uniformes: Esto, que sin duda supone un éxito, desde nuestro punto de vista cuestiona los discursos line- ales que siguen planteando algunas corrientes feministas, que mantienen encerradas a las mujeres en categorías abstractas y cuyos planteamientos sobre la opresión y la sexualidad dejan fuera los procesos personales y propuestas de muchas de ellas, entre las que se encuentran las prostitutas.

El debate no es nuevo en el movimiento feminista; ya a finales de los 80, grupos de la Coordinadora Estatal de Organizaciones Feministas lo impulsaron y, de la mano de prostitutas italianas como Carla Corso y Pia Covre, se desarrolló la reflexión. Lo que sí es nuevo es la virulencia actual del mismo. Porque es evidente que el fenómeno de las mafias, tal y como se manifiesta hoy, tiene mucho que ver con las políticas de inmigración y sobre todo con la negativa de los países ricos a aceptar la presencia, de forma legal, de inmigrantes pobres en sus territorios.

Ahí acaba el consenso. El desencuentro entre las distintas posiciones no se produce por la caracterización de las mafias, sino por la caracterización de la prostitución, por la identificación que las posiciones abolicionistas realizan entre ésta y las mafias y, por lo tanto, la extrapolación de las características que concurren bajo las mafias a todo el ejercicio de la prostitución.

Esta simplificación extrema de las diversas realidades que encierra la prostitución impide, por ejemplo, diferenciar entre la prostitución forzada y la no forzada; las distintas situaciones entre quienes realizan este trabajo: Resulta por tanto pertinente señalar la existencia de otra formas de abuso y explotación de las prostitutas, obviamente condenables, pero no equiparables a las mafias esclavistas.

Se trata sin duda de una extorsión execrable, pero no es lo mismo que las mafias. Aquí no hay engaño ni coacción, sino usura y utilización de una legislación que marginaliza, de hecho, tanto la prostitución como la inmigración realmente existente, y desde este prisma habría que tratarlo.

Reducir las distintas realidades de la prostitución a una definición ideológica previamente establecida en términos de agresión y esclavitud sexual no se ajusta a la complicada realidad, y por tanto no resuelve ninguno de los problemas. En esto nos vamos a detener en las siguientes líneas. Por lo tanto, habría que empezar por acabar con la hipocresía de considerar que este modelo de sociedad puede acabar con el tipo de sexualidad que favorece.

Un modelo que, como ha señalado la socióloga e investigadora de la prostitución, Raquel Osborne, promueve, como parte de la masculinidad, la separación entre sexo y afecto entre los varones, mientras que su identificación se considera de la feminidad. En muchos casos la razón resulta apremiante y obvia: Que aparezca como una opción de trabajo muestra también hasta qué punto son escasas y precarias las alternativas laborales que se les ofrece servicio doméstico, hostelería , y explica la numerosa presencia, desde hace años, de mujeres inmigrantes en la prostitución que, en buena medida reemplazan a las mujeres autóctonas que se han desplazado a otros sectores laborales.

Son todas ellas razones por las que se incorporan a este trabajo y por las que muchas permanecen voluntariamente en él. En esta consideración de la prostitución como una opción de trabajo resulta clarificador establecer la comparación con otra de las ofertas laborales que se les presenta: En los dos sectores hay una amplia demanda dirigida a mujeres inmigrantes.

Como empleadas de hogar, sus condiciones de trabajo son precarias, en algunos casos muy duras pues exigen disponibilidad horaria absoluta, control de movimientos, bajos salarios y menos derechos de los que disfruta el resto de trabajadoras y trabajadores. Se puede concluir también que el reclamo para realizar este tipo de trabajos es bien sencillo: La capacidad de todas las mujeres para formular sus necesidades y derechos, que el feminismo preconiza e impulsa, se niega por principio a las prostitutas desde las posiciones abolicionistas.

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Ahí acaba el consenso. Como mucha gente no se hace reflexiones cuando compra una camiseta o unas zapatillas fabricadas por niños del tercer mundo.

Aun ahora hay sentencias judiciales que parecen seguir considerando que, efectivamente, una prostituta no puede esperar otra cosa que recibir violencia. Otra de las razones para no incluir a las prostitutas dentro de las medidas específicas contra la violencia de género es que, efectivamente, considerar la violencia que hay en la prostitución como violencia machista supondría para las instituciones asumir la obligación de entablar un combate real y sin cuartel contra las mafias y los proxenetas, contra toda la prostitución forzada.

No son pocas las ciudades en las que la policía persigue o acosa a las prostitutas para echarlas de la calle utilizando medios violentos como persecuciones desde los coches patrullas, detenciones indiscriminadas e injustificadas, uso de sprays, etc El objetivo de estas acciones es echar a las mujeres de la calle, no el de detener a los proxenetas ni molestar a los clientes. Barcelona es un ejemplo de esta violencia institucional contra las mujeres que ejercen la prostitución.

El otro problema es el origen de muchas de estas mujeres. La mayoría son inmigrantes sin papeles y en este caso el objetivo del Estado es expulsarlas, no protegerlas. Estoy convencida de que la lucha feminista contra la institución de la prostitución pasa por conseguir un cambio social, sexual, cultural, pero que tiene que pasar por la solidaridad activa y el respeto absoluto hacia las mujeres que la ejercen, por ofrecer la mayor protección posible a las que lo necesiten y lo demanden, por considerarlas sujetos de derechos y dueñas de sus vidas.

La deshumanización de estas mujeres es parte del funcionamiento de la institución prostitucional, es parte también de una determinada construcción de la sexualidad, es parte del estigma social que sufren y es parte de la violencia extrema que también sufren a veces. Hacer efectiva la calificación de violencia de género para la violencia que sufren las prostitutas es una herramienta imprescindible en la lucha por la igualdad de todas. Escribe tu comentario Debe ser inferior a caracteres.

Los socios son el muro que nos blinda ante las presiones del poder Hazte Socio. Es curioso que quienes consideran la prostitución como violencia hacia las mujeres, vean efectivo aplicar violencia sobre nosotras para abolir el trabajo sexual.

Aplicar normativas que violan derechos humanos no mejora en absolutamente nada la situación de las mujeres pobres. En el momento en el que nos empoderamos como trabajadoras y tenemos capacidad de negociar, sin miedo a ser agredidas o criminalizadas, los hombres pierden poder para hacernos daño. Nadie vive mejor sin derechos. Esto supone el inicio del movimiento moderno por los derechos de las trabajadoras sexuales. Hablar de trabajo nos muestra como sujetos activos y en control de nuestra vida , y al mismo tiempo busca entender la actividad con la misma complejidad con la que se analiza cualquier otro trabajo.

Tenemos que disfrutar de nuestro trabajo en todo momento y hacerlo por placer, pero a nadie le importa si disfrutas doblando ropa o depilando axilas. No conozco a nadie en ninguna industria que trabaje con condiciones laborales perfectas, sin embargo las putas no podemos quejarnos de lo que no funciona en nuestro trabajo.

El primer comentario en Facebook a ese texto era: La violencia no es inherente a la prostitución, pero el estigma y las leyes que no nos reconocen como trabajadoras son las responsables de que no podamos defendernos frente a estafas, agresiones o explotación laboral.

Deberíamos enfocarnos en que el trabajo sexual sea un trabajo seguro y el primer paso para conseguirlo es dejar de cuestionar a las trabajadoras sexuales. Me da hasta algo de gracia pensar que alguien pueda creer que la prostitución es un trabajo idílico. Queremos que se acepte nuestra libertad para decidir por nuestro cuerpo. Que nadie nos anule el consentimiento o nos quite agencia.

Y que se respete el derecho a tener sexo con quien queramos, por las razones que sea, bajo nuestras condiciones. Deberíamos enfocarnos en que el trabajo sexual sea un trabajo seguro y el primer paso para conseguirlo es dejar de cuestionar a las trabajadoras sexuales, escucharnos y sobre todo, acompañarnos.

Porque con todos los contras, para muchas esta sigue siendo la opción laboral que mejor se ajusta a nuestra identidad e intereses. Trabajadora sexual en Barcelona, desde hace unos cinco años. Siempre he tenido la necesidad de hacer activismo y promover ideales de progreso. Feminista pro sex, vegana, antinatalista. También te puede interesar: Por Natalia Ferrari Trabajadora sexual en Barcelona, desde hace unos cinco años.

Identidades La youtuber española y musulmana Ramia: Identidades "No necesitamos que nos salven, exigimos derechos": Lo mejor de la semana en tu mail. Acepto recibir novedades y noticias de Eslang y de su grupo , y comunicaciones relativas a terceras empresas de estos sectores , incluido por via electrónica.

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Me da hasta algo de gracia pensar que alguien pueda creer que la prostitución es un trabajo idílico. Un prostitutas cee prostitutas vendrell, el malo de la peli, no completa el acto, no mata a nadie. Considerar que las prostitutas son personas cuyo destino es ser víctimas de la violencia masculina es lo que el machismo ha venido defendiendo desde siempre para mantenerlas en su estatus de opresión. Identidades La youtuber española y musulmana Ramia: Sin Permiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. Gravitamos todas entre mantener una doble vida o exponernos a ser discriminadas, simplemente porque cobramos por atención sexual y afectiva. La prostitución es una lacra y ninguna mujer desea realmente ser prostituta. Sin Permiso electrónico se ofrece semanalmente de forma prostituta definicion agresion a prostitutas. Trobajo del Camino León España Contacte con nosotros: La capacidad de todas las mujeres para formular sus necesidades y derechos, que el feminismo preconiza e impulsa, se niega por principio a las prostitutas desde las posiciones abolicionistas. Su muerte no va a ser objeto de la atención de los medios de comunicación a no ser que se pueda explotar el amarillismo y el morbo. Feminista pro sex, vegana, antinatalista. Identi dades Ocho mujeres acusan a Morgan Freeman de acoso sexual y comportamiento inapropiado Leer noticia.

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