Prostitutas colombianas estereotipo mujer

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Solo hasta los 20 años me di cuenta que era puta. Y me di cuenta que lo había sido toda mi vida y lo seguiría siendo pues soy pereirana y, al parecer, es lo mismo. Ya todos los chistes y comentarios me los sé. No es que no supiera nada, había escuchado cosas pero pensé que, como yo, la mayoría de la gente lo asumiría como un adjetivo simplista e infundado, un estereotipo.

Se armó un alboroto en la ciudad, conversatorios, marchas y gente indignada. Yo, 14 años, inmadurez y décimo grado, tenía mis opiniones:. Por ese tiempo en Pereira uno podía ser de dos bandos: Yo era de los anti, repetía lo que escuchaba en mi familia: Criticaba y me burlaba de todos esos conocidos que iban de vacaciones a Pereira orgullosos de portar un marcado acento español y una fluida jerga que bien podría escucharse en las calles de Madrid.

Luego sigue Sin tetas no hay paraíso en televisión. Yo de 17 años y en la flor de mi adolescencia tengo mis opiniones:. Llego el primer día:. Todos y cada uno de los camarógrafos de ese canal tuvieron el mismo comentario cuando escucharon mi acento. Hasta me contaron de una famosa presentadora de televisión que se presentaba diciendo: Miradas cómplices y lujuriosas entre ellos. No estaba muy segura de escribir sobre este tema. Hace poco una pereirana ganó un reality de televisión.

Pues sí, a su manera lo hizo. Lo cual es decir mucho. Si hablamos de estereotipos, es bueno indicar que no sólo las actrices de origen sudamericano se ven sujetas a ellos. En el imaginario de Hollywood, España queda a dos pasos del Cono Sur, de ahí que los fans de Penélope Cruz tiemblen de rabia cuando recuerdan el despropósito llamado Woman on Top donde el acceso a la autoestima de una mujer brasileña queda asentado sobre dos cimientos: Recordemos también que Salma Hayek latina ilustre y compañera de reparto de Cruz en dicho filme tuvo que impulsar el proyecto Frida para escapar del arquetipo de bomba sexual.

Es posible que sí, pero para ello tendrían que cambiar muchas cosas. No sólo dentro del cine, sino fuera de él. Excelente y muy bien fundamenteado!! Ya estamos hasrtos… Muchas gracias a quien escribió este artículo!! Quien tiene mas culpa, el traficante o el comprador?

Hay un claro intento de humillar a los españoles con este encuadre racial anticientífico pero a la mayoría se la reflanflinfla. A muchas familias sólo les importa que a los hijos les vaya bien económicamente y que les manden dinero, pero los padres son invisibles. Y ella me respondió: Psicóloga colombiana en México: Ella se puso un pantalón que le hacía ver el trasero muy grande y me respondió: Me impactó mucho porque sabía que no lo hacía de mala intención, pero me lastimó porque yo soy una mujer curvilínea y he sufrido mucho por ser colombiana y tener un trasero grande.

Aquí siempre uso blusas amplias, ropa suelta, y evito las faldas, aunque me gustan. Cuando llegué me di cuenta de que todas tenían los labios, los senos y el trasero operado, y pensé que eran prepagos. Estuve sólo un rato en la fiesta y me di cuenta de que en países como Colombia o México se ha construido un estereotipo de las prepagos colombianas muy poderoso y que les hace daño a las mujeres.

Yo soy un caso de esos, porque no tenía cómo pagar una maestría y menos un doctorado en Colombia, y aquí en México pude estudiarlo. Vine a México en busca de oportunidades.

No entiendo por qué los medios le dan tanta importancia a la ocupación de Mile Virginia, Diana Alejandra y Stephanie. También pienso que si ellas hubieran sido modelos de un país europeo o norteamericanas, seguramente la asociación no habría sido que eran putas o que andaban con delincuentes, porque eso evidencia que hay nacionalidades privilegiadas y que la colombiana no lo es.

Mujer, colombiana y migrante. En internet aparecen varios artículos noticiosos que repiten la información, algunas crónicas morbosas y muchas opiniones, como esta de Yahoo Answers, ese rincón oscuro de la desidia, en la que alguien se pregunta: Crisis de Nicaragua se ahonda y Ortega no da el brazo a torcer. El festival en el que los políticos vuelven a ser niños. Presidentes de las coreas se reunieron para buscar salvar la cumbre con Trump.

Vanessa, aquí no te puedes vestir ni comportar como en Pereira, nosotras somos mujeres decentes. Encontraron ciertos puntos clave:. Para entenderlo hay que entender el regionalismo en Colombia del siglo XIX, cuando dos regiones eran las duras para ir por ahí colonizando tierras: Los paisas, muy católicos y bien puestecitos, conservadores en sus políticas.

Los caucanos, en cambio, liberales de pensamiento y mucho menos religiosos. Y en la mitad de esas dos regiones, Risaralda. Desde entonces Pereira ha sido cruce de caminos, queda en la mitad para viajar entre Antioquia, Valle del Cauca y Tolima.

Así se implementaron ferias y fiestas dos veces al año. Una mujer que trabaja es independiente, no tiene que someterse al marido. Si el hombre es de la calle y la mujer de la casa. Y ni qué decir de la forma de vestir. Las pereiranas no parecen ser muy católicas porque muestran las formas de su cuerpo, no como la Virgen, bien tapadita para no despertar pasiones mundanas en los respetables hombres. Quindío y Risaralda no estaban muy contentos y empezaron procesos para separarse.

Esas asociaciones no fueron creadas por azar, fueron planeadas para incorporarse en la cultura. De esa imagen no se salvó nadie, las mujeres de muchas familias pereiranas que venían de Antioquia o Caldas también fueron calificadas de putas y mostronas.

Pensé que si el estereotipo era tan marcado en mi generación era un fenómeno reciente, pero no, con esto entendí que existe desde que Pereira es ciudad. También hablé con dos mujeres que se fueron por decisión propia a ejercer el antiguo oficio de la prostitución en escenarios internacionales. Martha se fue para España y Susana para Japón, dos destinos clichés para este oficio.

El cliente tenía unos 40 años. Desde entonces cogí la costumbre de mirar los cuellos de las camisas. Me cuenta todo esto mientras cenamos en compañía de otra prostituta, Antonia nombre supuesto , e Isabel Holgado, una antropóloga que trabaja en LICIT, la organización catalana que da apoyo a las putas y que lucha por la regulación del sector.

Hemos elegido la terraza de un restaurante del puerto porque hace muy buena noche. Mientras hablamos, la niña, que liquida su plato en dos minutos, va y viene de un lado a otro sobre su patinete completamente ajena a nuestra conversación.

Marga me ha dicho que podemos hablar con confianza delante de ella, pues sabe perfectamente a qué se dedica su madre. No les molestan los términos prostituta o puta, pero saben que al decir "trabajadoras del sexo" dan a su actividad una dimensión económica que es idéntica al resto de las relaciones económicas que mueven el mundo.

Este silencio es muy significativo, pues gracias a él, y dado que hablamos de una actividad muy desacreditada socialmente, se carga el peso de ese descrédito sobre la mujer. De hecho, nos referimos a ella con el término peyorativo de puta.

Los hombres, en cambio, son clientes. No hay una palabra que posea la carga despectiva de puta para nombrar al usuario del sexo de pago. Pero donde no se manifiestan los discursos se manifiesta la realidad: El discurso de estas mujeres es implacable. Cuando la mar estaba mala, había personas vomitando en esos seis lavabos y yo tenía que limpiarlo todo. Aquello sí que era sórdido. Embarcaba a las seis. Regresaba a Barcelona a la una de la madrugada. La niña estaba entonces en casa de una amiga que la había recogido de la guardería.

Yo me iba a dormir a casa de esa amiga hasta las cinco de la madrugada, hora a la que sonaba el despertador y comenzaba de nuevo la bola. Estuve así tres años, sin prostituirme. Y no te digo nada del sueldo porque no te lo ibas a creer. Descansaba un día a la semana si tenía la suerte de que no se había puesto ninguna compañera enferma.

Entonces hice el curso de camarera de pisos y empecé a alternar este trabajo con la prostitución. La verdad es que siempre lo he alternado con otras actividades. Durante una época trabajé en una empresa de limpieza.

Se trabajaba a destajo, como haciendo habitaciones en hoteles. Ahora alterno un trabajo con otro. De la prostitución vengo a sacar unos euros al mes. El mes pasado trabajaba desde la una de la madrugada hasta las nueve de la mañana en el Fórum. Allí lo hacemos dentro de los coches. A las diez entraba en un hotel, a arreglar habitaciones, hasta las seis de la tarde. Dormía desde las siete hasta la once, y vuelta a empezar.

Entre una cosa y otra saco para salir adelante. He de pagar ese internado y las colonias de verano. Marga, al contrario que Antonia , ejerce en la calle desde hace mucho tiempo.

En los pisos dependes de cómo le caigas a la gobernanta y has de entregar la mitad de lo que ganas. Antonia cobra 60 euros por servicio, de los que percibe Marga no tiene una tarifa fija. En torno a Otro problema de los pisos es que a veces presionan a las prostitutas para que trabajen sin condón o hagan cosas que no quieren.

De hecho, en algunos hay dos tarifas, una con y otra sin. Se han dado casos también de clientes que han violado a alguna prostituta y los dueños del piso no han defendido adecuadamente sus derechos.

A los problemas tradicionales se suma ahora el de una inmigración masiva, incontenible, para la que la prostitución constituye una salida de emergencia. La falta de regulación del sector beneficia a los explotadores, a las redes de traficantes, a las mafias. Una puta no puede ser contratada en calidad de tal ni darse de alta como autónoma ni cotizar a Hacienda ni sindicarse ni tener una cartilla de la Seguridad Social ni acceder en su día a una jubilación.

Y esto es lo que piden: Quieren entrar en un sistema que las rechaza, pero que es cliente de ellas. Antonia se ha presentado a la cita con un vestido muy elegante y sutilmente escotado. Es probable que venga de trabajar, aunque suele descansar los fines de semana. Es suramericana y llegó a España para trabajar en un club que abandonó tras liquidar la deuda que le permitió hacer el viaje. Desde entonces ha trabajado en muchos sitios.

Antonia tiene 28 años y Marga, como hemos dicho, Viéndolas juntas, tan distintas, se me ocurre que una vende sexo de fiestas de guardar y la otra sexo de días laborables.

Y hay consumidores para todos los gustos. Muchos, cuando se les ha acabado el tiempo, pagan una hora extra para poder hablar. El sexo es, con frecuencia, la coartada para hablar. Y a una prostituta se le cuenta todo. No te puedes ni imaginar los conflictos que tiene la gente. Mientras conversamos , el camarero se mueve a nuestro alrededor disimuladamente, con curiosidad.

Del total de migrantes en el mundo y en América Latina, la mitad son mujeres, y hay un porcentaje similar de mujeres colombianas en México. Las razones por las que las mujeres colombianas migran a México son diversas, como diversos son sus perfiles. Sin embargo, a pesar de esa diversidad, las mujeres migrantes colombianas son juzgadas, etiquetadas y entendidas desde discursos superfluos. Esto ocurre tanto en Colombia como en los países de llegada.

El pasado 31 de julio asesinaron a dos mujeres colombianas en México, lo que se suma al asesinato de otras dos en y Por su parte, los medios se han enfocado en el hecho de que eran colombianas, que eran modelos y edecanes, que estaban desnudas, que usaban tangas, y otros se aventuraron a decir, sin confirmar, que tal vez eran prostitutas o andaban con narcotraficantes.

En la mitad de esas noticias se podían leer los comentarios de los lectores a los artículos: En internet aparecen varios artículos noticiosos que repiten la información, algunas crónicas morbosas y muchas opiniones, como esta de Yahoo Answers, ese rincón oscuro de la desidia, en la que alguien se pregunta:. La primera reacción podría ser llorar; la segunda, responder a los agravios, y no por patriotismo, porque esos valores siempre dejan a cualquiera abandonado en soliloquios, sino por un impulso primario de defender una identidad, de decir: Han pasado cuatro años desde la muerte de Diana Alejandra, un año desde la muerte de Mile Virginia, dos semanas desde las muertes de Sara y Stephanie, y sus casos siguen en la absoluta impunidad.

Sus muertes han afectado de diversas formas la experiencia de otras mujeres colombianas en México, pero también han permitido hablar abiertamente sobre la experiencia de ser mujer y migrante en un contexto mediado por las narconovelas, las drogas, los feminicidios, la impunidad y los prejuicios desde los dos países. Los siguientes testimonios narran algunas de esas experiencias. Empresaria colombiana en México: Estuvimos ocho meses juntos y él fue a visitarme a Colombia para conocer a mi familia.

Era un hombre muy tierno y detallista, me enviaba flores y estaba muy pendiente de mí, lo que es importante para una mujer a la que le enseñaron que debían tratarla como una princesa de Disney.

Él me ayudó a conseguir la residencia en México y yo me vine a vivir aquí. El primer día en México, el príncipe azul se desvaneció.

prostitutas colombianas estereotipo mujer Los paisas, muy católicos y bien puestecitos, conservadores en sus políticas. Cuando la mar estaba mala, había personas vomitando en esos seis lavabos y yo tenía que limpiarlo todo. Es media mañana, pero algunas se encuentran ya llenas de prostitutas. Esto ocurre tanto en Colombia como en los países de llegada. Las hay de todas las nacionalidades. Salma va pasando de unos brazos a otros. De hecho, pasan casi dos horas sin que caiga ninguno.

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