Mujeres caidas prostitutas legales y clandestinas en el franquismo canciones sobre prostitutas

mujeres caidas prostitutas legales y clandestinas en el franquismo canciones sobre prostitutas

Eran solidarias y crearon increíbles espacios de libertad: Sus relaciones eran clandestinas, pero disimulables: Comenzando por el lesbianismo, los responsables del seminario desenredaron el ovillo de las distintas y ocultas opciones sexuales femeninas de la época. Como afirma Dolores Juliano, profesora en la Universidad de Barcelona, "la sexualidad femenina no era aceptada por el franquismo, que asumía e imponía unos valores al respecto.

El sexo femenino se reducía a los estrictos límites de la procreación en el matrimonio. Las que lo desarrollaban en otro contexto eran denigradas, consideradas putas".

Individuas de dudosa moral: Fue sometido a base de negar su sexualidad, tanto de forma directa a través de vejaciones como por tribunales militares. La mujer no era dueña de su cuerpo, sino que éste era un objeto jurídico propiedad del Estado y del varón".

La mujer no era dueña de su cuerpo, sino que éste era un objeto jurídico propiedad del Estado y del varón. Para controlar el cumplimiento de esas normas se establecieron mecanismos que, amparados en un discurso de protección, recogían y reeducaban a mujeres descarriadas. Burdeles, casas de tolerancia, casas de citas, meublés Hasta , la prostitución era legal en España.

En los lugares nombrados las mujeres podían prostituirse y eran sometidas a controles sanitarios y policiales. No era legal, en cambio, la prostitución callejera, reprimida y perseguida con dureza.

Como explica Osborne, esa confusa situación cambió en , cuando la prostitución pasó a ser alegal. Una situación similar a la actual", afirma. Nacida en Madrid en , empezó a publicar libros con 18 años. Su matrimonio duró poco: Aunque casi desconocido, Ramón Serrano Vicéns fue el mayor estudioso de la sexualidad femenina durante el franquismo. Entre y estudió a casi 1. Serrano no pudo publicar un libro con sus estudios hasta Hemos bloqueado los comentarios de este contenido.

Consulta los casos en los que 20minutos. Consulta el tiempo en Las bases de Podemos tienen hasta el domingo para decidir el futuro de Iglesias y Montero. Morgan Freeman pide perdón a las ocho mujeres que le acusan de acoso. Ciudadanos exige a Rajoy adelantar elecciones y al PSOE retirar su moción de censura porque no van apoyarla. Condena del caso Gürtel: Victoria Federica, abucheada en Las Ventas al colarse para ver los toros Aberración contraria a la naturaleza humana.

Con la novedad de que la psiquiatría nacional tendría como fundamento un concepto teológico del hombre. Dentro de esta disciplina no se admitían conflictos familiares o generacionales. Y su causa era clara: Este señor tiene todavía una calle en Valencia.

La obra de Freud estuvo prohibida en España hasta y a partir de entonces se trató de adaptar. En este contexto científico arbitrario y surrealista, los homosexuales eran considerados enfermos en el mejor de los casos. Se les aplicaron terapias aversivas —medicación para inducir al vómito o descargas eléctricas mientras se les mostraba pornografía homosexual—, electroshock o lobotomías.

Aquí se siguió con esa cantinela casi hasta los años ochenta. De hecho, en , la UCD planeó la creación de diez mil plazas para la reeducación de homosexuales. Un plan abortado cuando la Constitución prohibió un año después clasificar a las personas por su sexualidad. Pero lo cierto es que en la historia moderna de España nunca hubo un exceso de celo a la hora de perseguir a los homosexuales.

El Código Penal de no recogía el delito de sodomía por su inspiración francesa, país donde se despenalizó la homosexualidad en Fue durante el franquismo, en , cuando se modificó esta ley para incluirlos expresamente. En el proceso, Retama tuvo el valor de contestar al juez: Uno de los dos le arrancó el pelo y se lo llevó guardado envuelto en un pañuelo de recuerdo. Pero por lo visto solo se trataba de un asunto de celos. Varias personas sujetaron al agresor y trataron de calmarle diciendo que el individuo era un falangista muy vinculado a las altas esferas y le traería problemas.

Pero el joven exclamó que aquel asqueroso maricón le había toqueteado los genitales al pasar y que no iba a perdonarlo.

Cuando le insistieron en que olvidara el incidente, el hombre se dio a conocer como agregado militar de la embajada de un país centroeuropeo. Dijo que hablaría con su embajador y al día siguiente haría una denuncia formal al Ministerio de Relaciones Exteriores. El enloquecido maricón no era otro que el secretario del ministro, que durante años me persiguió monstruosamente. Los artistas homosexuales fueron un objetivo político en aquella época.

Para permitirles llevar su vida tenían que informar a la policía, convertirse en chivatos. Casi todos los artículos sobre homosexualidad que tratan este período histórico insisten en señalar las inequívocas características homoeróticas de la estética falangista. Excesivamente tímido, se pone en guardia para dialogar con su interlocutor; su voz es ligeramente desconcertante, pues habla muy suave, casi en susurros. Todo con el fin de asociar la obsesión del nacionalcatolicismo por exaltar la hombría de la nación a sus propias inseguridades.

Una conclusión muy tentadora, pero que carece de sentido en la época. Los fascismos y el nazismo, al marco de identificación primaria, el nacionalismo, añadieron la raza y la masculinidad como forma de resolver todos los problemas, un regreso al pasado edénico mediante la virilidad, la agresividad y la fuerza de voluntad.

La figura del machote era el truco del almendruco propagandístico gracias al cual se resolverían todos los problemas en los tumultuosos años treinta.

No obstante, otra historia es, como relata Olmeda en su libro, que la homosexualidad estuviera muy presente en el ejército rebelde. Todo ello percibido como algo normal que nada tenía que ver con la homosexualidad. Mientras tanto, en la sociedad, la posibilidad de ser homosexual la marcaba la clase social.

Los que tenían al alcance de sus medios llevar una doble vida, que a menudo exigía tener dos pisos, la llevaban. Y Olmeda cuenta que en Barcelona las familias de nivel, cuando tenían un hijo homosexual, podían llegar a aceptarlo y permitirle tener su pareja admitiéndola en la familia cubriéndole como un primo que se había ido a vivir con ellos. Aunque la excusa del primo se ha podido escuchar en las capitales de toda la piel de toro.

Las lesbianas, por su parte, estuvieron en una situación diferente. Bien al contrario, si se rodeaba de mujeres mantendría una excelente reputación. Los propios padres que no toleraban que un hijo cuando era niño o adolescente manifestara excesivo afecto o encariñamiento por un amigo veían como completamente normal que su hija durmiera en la misma cama con una amiga o una prima.

No tuvieron que frecuentar urinarios o exponerse a las redadas policiales. En las ciudades existían redes de mujeres que no levantaban sospechas cuando se reunían a celebrar una fiesta en un piso. Sin embargo, en un contexto de represión inclemente sobre la sexualidad femenina tal y como se relató en los capítulos anteriores de esta serie, muchas lesbianas ni siquiera tuvieron la oportunidad de saber que lo eran hasta que empezaron a difundirse las ideas feministas años después.

Como dice Pineda, el sexo entre mujeres no se perseguía porque para el régimen no podía existir. Los homosexuales en aquel tiempo tuvieron que recurrir a los encuentros clandestinos en playas apartadas, cines o los inevitables urinarios, con lo que significaba a la hora de exponerse a los delincuentes que haciéndose pasar por gais les robaban todo lo que llevasen encima o incluso lo que tuvieran en casa si subían.

Las diferentes formas de robarles hasta recibían su nombre. Uno hace de gancho en el urinario enseñando el miembro enhiesto y el compinche aparece haciéndose pasar por policía para prender al homosexual que caiga en el engaño. La víctima, por supuesto, nunca denunciaba. Otro punto de encuentro eran los prostíbulos, que hasta que la ONU no declaró la prostitución incompatible con la dignidad humana, en España funcionaron sin grandes dificultades.

A veces un hombre que ha sido mi cliente me pide un jovencito, me pide que haga de intermediaria. Algunos, una vez probado, se dan cuenta entonces de que eso es lo que les gusta. Pero en casi todos es una prolongación de su papel de macho. Otra forma de contacto eran los anuncios en determinadas revistas, como las de culturismo por motivos obvios, lo que dio lugar a situaciones curiosas.

Nunca un español ha vuelto a alcanzar ese título. No obstante, el régimen silenció completamente su gesta por considerar esa disciplina propia de homosexuales. Parece bastante extendida; Granada: Es en ese momento cuando se reforma la Ley de Vagos y Maleantes para incluir a los homosexuales. El régimen ya había acabado completamente con la oposición política dentro del país y pasaba a buscarse nuevos enemigos. Muchos homosexuales no habían sido sorprendidos in fraganti y con esta legislación ya eran delincuentes potenciales.

La pena que acarreaba la aplicación de la ley era la reclusión en un centro de trabajo o colonia agrícola y el exilio o prohibición de residir en el territorio durante dos años. Los presos picaban piedra y cavaban zanjas. En total éramos noventa maricones. Se pasaba el día cargando piedras, haciendo muros, sacando agua del pozo. Se pasaba tanta hambre que Manuel S. Estaban también los palos, que caían como un diluvio. Por equivocarse al marcar el paso, por responder, por rezongar, por quedarse rezagado al amanecer, por dormirse en la imaginaria, por nada, por todo.

El director de la colonia era un sacerdote católico vasco. Escondía la correspondencia de los presos y era quien decidía si el interno estaba tres meses o los tres años de rigor que marcaba la nueva ley.

mujeres caidas prostitutas legales y clandestinas en el franquismo canciones sobre prostitutas Las lesbianas, por su parte, estuvieron en una situación diferente. Televisió de Catalunya, Proyectos de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico. Investigan abusos sexuales a es legal la prostitución colegialas prostitutas temporeras de la fresa en Huelva: Y se aprestaban a contrarrestar con todas sus fuerzas los intentos de amansarlas por parte de la autoridad. Centro de la Cultura Popular Canaria, Beta III Milenio,

Fue sometido a base de negar su sexualidad, tanto de forma directa a través de vejaciones como por tribunales militares. La mujer no era dueña de su cuerpo, sino que éste era un objeto jurídico propiedad del Estado y del varón". La mujer no era dueña de su cuerpo, sino que éste era un objeto jurídico propiedad del Estado y del varón. Para controlar el cumplimiento de esas normas se establecieron mecanismos que, amparados en un discurso de protección, recogían y reeducaban a mujeres descarriadas.

Burdeles, casas de tolerancia, casas de citas, meublés Hasta , la prostitución era legal en España. En los lugares nombrados las mujeres podían prostituirse y eran sometidas a controles sanitarios y policiales. No era legal, en cambio, la prostitución callejera, reprimida y perseguida con dureza. Como explica Osborne, esa confusa situación cambió en , cuando la prostitución pasó a ser alegal. Una situación similar a la actual", afirma. Nacida en Madrid en , empezó a publicar libros con 18 años.

Su matrimonio duró poco: Aunque casi desconocido, Ramón Serrano Vicéns fue el mayor estudioso de la sexualidad femenina durante el franquismo. Entre y estudió a casi 1. Serrano no pudo publicar un libro con sus estudios hasta Hemos bloqueado los comentarios de este contenido. Consulta los casos en los que 20minutos. Consulta el tiempo en Las bases de Podemos tienen hasta el domingo para decidir el futuro de Iglesias y Montero. Morgan Freeman pide perdón a las ocho mujeres que le acusan de acoso.

Ciudadanos exige a Rajoy adelantar elecciones y al PSOE retirar su moción de censura porque no van apoyarla. Condena del caso Gürtel: Victoria Federica, abucheada en Las Ventas al colarse para ver los toros Muere el youtuber TotalBiscuit a los 33 años Punto y final al 'robo' de las plantillas de 75 céntimos en un 'chino' de Gijón Real Madrid vs Liverpool Directo: Final de Champions League Ciudadanos le echa un órdago a Rajoy: La Policía realiza una redada en sedes de la Generalitat por el desvío de 10 millones para financiar el 'procés' Seis jóvenes se enfrentan a 4 años de prisión por rehabilitar Fraguas, una aldea desahabitada de la sierra de Guadalajara Thus, they strongly vindicated this condition.

Whereas political prisoners had an iron organization to avoid repression, the staff of the prisons pushed for great confrontation between the two groups of female prisoners. If prisoners were divided the staff could better control them. For female political prisoners and in order not to be vulnerable in front of the authorities, sexuality became an insurmountable divide with respect to the ordinary female prisoners.

The political prisoners employed hygienistic arguments related to the degeneration of prostitutes to inferiorize them. As a result, many prostitutes were scared to remain in prison close to the "red whores", as the female political prisoners were labeled.

After close contact with female political prisoners, prostitutes changed their attitude towards them. Con la Guerra Civil española , todo el orden social existente se trastocó.

Esta política de duro escarmiento continuó tras el fin de la guerra, obviamente ya solo desde el bando vencedor, donde se persiguió con saña a los vencidos durante largo tiempo. A esta situación se sumó que el comienzo de la posguerra civil en España coincidió con el principio de la Segunda Guerra Mundial.

Las imperiosas necesidades de supervivencia de las vencidas en este caso, así como la doble moral reinante, llevaron a miles de mujeres a la prostitución. Las cifras, imprecisas, son abigarradas: Rafael Torres calcula que en habría unas Otras fuentes hablan, solo en la Barcelona de posguerra, de A ladronas y prostitutas se sumaban las "estraperlistas", o vendedoras en el mercado negro 5 , forma "consentida" de venta pues se sabía que era imposible alimentarse como es debido.

Complementario a este delito era el auge del infanticidio, que, en aras de su consideración de paliativo de la deshonra de la madre soltera, recibía muchos atenuantes y tenía escasa pena en relación con la envergadura del delito Vinyes, En el caso de la prostitución, se perseguía sobre todo a las prostitutas clandestinas, de calle, pues solo estaba legalizada la prostitución en los burdeles o lupanares.

Inicialmente, las penas eran de quince días en prisión -por eso se las llamaba "quincenarias"-, y en los testimonios de las presas políticas hay numerosas referencias a este tipo de internas: Cada día ingresaban de 80 a mujeres que las cogían en plena calle vendiendo pan, aceite, tabaco, y a niñas de quince y dieciséis años: Para ello se crea "La Obra de Redención de las Mujeres Caídas", con el cometido de montar prisiones especiales, tipo reformatorios, para la reforma moral y social de las jóvenes cabe recordar que por aquel entonces no se obtenía la mayoría de edad hasta los 23 años.

Por otra parte, el régimen se empeñó en no dar estatuto de políticos a los presos del bando republicano, y esa fue una reivindicación constante de este personal que necesitaba diferenciarse de los presos comunes.

No sabíamos si había llegado el momento. Pero la gritería no amenguaba, antes subía de tono y se aproximaba, hasta que por el fondo de la terraza vimos alzar las linternas y ojos de falangistas armados que pedía a las rojas 'como escarmiento', porque acababa de caer para Franco la ciudad de Toledo después de largo asedio. Las mujeres, en el espasmo del pavor, gritaban antes de que abrieran los cerrojos.

Por fin llegaba el asesinato en masa, como tanto nos habían augurado [ El sistema penitenciario creaba. El sistema intentaba hacer sucumbir a quienes no querían ser redimidas, pero siempre restaba la posibilidad de una resistencia íntima, de no consentir con la represión. Perder esa capacidad de negación significaba la claudicación, porque entonces se aceptaba la propia degradación. Es lo que Margarette Buber-Newmann 9 refería, en su caso en el proceso de adaptación a la vida en el campo de concentración, como la fase de la resignación, de conformación con el destino adverso: Poco a poco se pierde la dignidad frente a las SS, hasta que se llega a la rendición" Buber-Newmann, Para no sucumbir era necesario una gran disciplina.

Las presas políticas lo tenían claro. Y se aprestaban a contrarrestar con todas sus fuerzas los intentos de amansarlas por parte de la autoridad.

La perspectiva de 30 años de condena en duras condiciones de encierro era suficiente para desmoralizar a cualquiera, mientras que las prostitutas a su alrededor cumplían a menudo penas que no superaban los pocos meses. Yo en su lugar me ahorcaría. Valientes hijos de la Yo los conozco bien, muy bien, señora. Y si los viera usted en calzoncillos, borrachos, toreando las sillas, sin pagar la dormida [ En este sentido se expresaba Soledad Real: Era, pues, necesario el fortalecimiento del espíritu y del cuerpo.

Esta arbitrariedad se traducía, pues, en forma de administración de los escasos privilegios: Con este sistema se logró desarticular en parte la vida política de las presas Doña, A ello contribuían no pocos factores, y no era el menor la mentalidad histórica de división entre las mujeres decentes y las putas.

Pues mira esas presas; y dice otro: Y una que oyó: Putas no, ahora si por putas entiendes a las comunistas, somos comunistas García, Y no porque "no tuvieran sentimientos": Las amistades apasionadas eran tan frecuentes entre las políticas como entre las asociales y las delincuentes. Tener esa desviación sexual, o como la quieras llamar, implica estar trincado, agarrado y manipulado por la dirección.

Y uno de los principales servicios que ellos necesitan es el espionaje de la gente política, esta condición va pareja con el chivateo García, Esto no se lo podían permitir las presas políticas. A ello se unió la intensa politización y culturización surgida al calor de los amplios movimientos sindicales y reformistas de la época, lo cual les había permitido mejorar sus condiciones de vida; en suma, el ascenso de clase social por medio de la cultura y la politización.

En el extremo opuesto se situaban las prostitutas, fruto de la miseria material y cultural histórica, magnificada por la coyuntura bélica y el triunfo de las derechas.

Así pues, su escaso nivel cultural, unido a las condiciones de miseria reinantes y la consideración social de su trabajo, visto como la escoria de la escoria, se traducía en situaciones muy "bizarras", de las que las políticas se querían desmarcar: Por lo general nos impedían ese acercamiento muchas cosas García, Porque ellas, por un cigarro, te vendían su pan García, O se pegaban continuamente palizas.

Entraba una nueva y le decía a otra: Y le pegaba una paliza. Mi chulo sabe que lo que yo le doy no se lo da nadie, porque sabe que yo no me guardo una perra, que yo se lo doy todo a él. Y las posibilidades de ayudarles eran muy limitadas y ellas preferían un cigarro a un chusco de pan García,

0 Replies to “Mujeres caidas prostitutas legales y clandestinas en el franquismo canciones sobre prostitutas”

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *